domingo, 2 de mayo de 2010

JUAN BOSCH: ANTIIMPERIALISTA Y REVOLUCIONARIO.

JUAN BOSCH: ANTIIMPERIALISTA Y REVOLUCIONARIO.

(Impulsor de la Revolución de Liberación Nacional

Y de la Democracia NO Representativa.)

Por Juan del Orbe,

Abril 11 del 2007.

‘’El Siervo sufre, en primer lugar,

A causa de su mensaje profético.

Es un fardo pesado el destino del profeta;

La responsabilidad supera sus fuerzas.

Dios le entrega las palabras que

Le arden como brasas en sus huesos;

No puede dejar de proclamarlas,

Aun sabiendo que le van a acarrear

La odiosidad

Y que pronto va a sentir a su costado

La maquinaria de los poderosos,

Con intrigas, mentiras y provocaciones…’’

,

(Del Sufrimiento a la Paz, Ignacio Larrañaga,

Pág.203, Taller San Pablo,

13ª edición, Santafe de Bogotá, D.C.)

Juan Bosch aún creía en la democracia representativa cuando en Luquillo, Puerto Rico, el 31 de Julio de 1964 rubricó con la sigla de su nombre J.B. la conclusión del prólogo de su libro ‘’Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana’’.


Habían transcurrido 11 meses y seis días del derrocamiento de su gobierno por un golpe de estado ejecutado el 25 de septiembre del 1963.

Las causas profundas del derrocamiento quedarían develadas 18 años más tarde, es decir en el 1981, al desclasificarse documentos secretos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en ese sentido, lo que puso en evidencia la responsabilidad directa de las manos de Washington en la impartición de la orden para liquidar la democracia dominicana.

No obstante al golpe de estado, Juan Bosch seguía profesando su creencia en la democracia representativa, aunque a la vez, ya comenzaba a sentir el acoso de interrogantes y dudas que presagiaban la imposibilidad e inviabilidad de su construcción; como se evidencia en los párrafos finales con que remata el último capítulo de su libro citado cuando sostiene que:

’hay, pues, gente para construir la democracia en la República Dominicana. Pero antes de poner a levantar otra vez la casa de la libertad y de la justicia, esa gente mira hacia su pasado, mira hacia toda la América, y pregunta: ¿‘’vale la pena volver a edificar para que nos roben lo que hacemos? Rusia ayuda a Cuba, y a nosotros quien nos ayudará?’’

Y la pregunta demanda una respuesta clara. Porque el problema no es si los dominicanos pueden o no pueden levantar de nuevo el hogar democrático; el problema es si todavía hay tiempo de hacerlo en un país americano agobiado por males de siglos’’.

Y proseguía diciendo:

’La crisis de la democracia en la República Dominicana es una crisis de la democracia de América. Tiene sus peculiaridades dominicanas, pero no es exclusivamente dominicana.

Cuando fue derrocado el Gobierno que el pueblo dominicano había elegido el 20 de diciembre de 1962, el puñal entró en carne dominicana y su punta fue a clavarse en el corazón de América. Pues América es múltiple y es, sin embargo, una, y todo cuanto ha sucedido en un país americano ha sucedido luego en otros. Por lo menos, eso enseña la historia, y la historia no es sólo un relato de lo que ya pasó, sino, también y sobretodo, un espejo de lo que va a pasar’’. (Juan Bosch, Crisis de la democracia de América en República Dominicana, Págs.230, 231, lera edición dominicana, Octubre 1991, editora Alfa y Omega).

Cinco años después de haber escrito el libro ‘’Crisis de la democracia de América en República Dominicana’’, Juan Bosch viajó al Asia y al Sudeste Asiático en el 1969.

’ ¿Por qué he viajado a los antípodas geográficos y políticos de nuestro país?’’ Se preguntó Juan Bosch, respondiéndose al instante:

’Aunque la respuesta a esa pregunta podría ser larga y complicada, voy a tratar de hacerla corta y clara: fui al Asia y al Sudeste Asiático a buscar la Verdad. ’’

El hallazgo de la Verdad lo condujo a descubrir la esencia misma de la democracia representativa, sus objetivos aparentes y reales, su operatividad, los fines de su funcionalidad, y la identificación de sus beneficiarios y de sus manejadores, los yanquis, autoconsiderados los grandes guardianes, únicos, absolutos e incuestionables defensores y protectores de la libertad, la justicia y la paz en el mundo, produciendo un salto cualitativo en lo ideológico que repercutió definitoria y significativamente en la visión política y práctica del profesor Juan Bosch.

Salto ideológico que definitivamente clarifica y profundiza sus convicciones y conciencia, consagrándolo como político y luchador antiimperialista y revolucionario cuando con sentido autocrítico y franqueza confiesa que:

‘’Durante años y años creí que políticamente la Verdad se hallaba en la llamada democracia representativa, pero sucedió que cuando el pueblo dominicano se lanzó a morir por esa democracia que yo, entre varios pero quizá más que muchos, le había enseñado a buscar, la tal democracia representativa sacó de sus entrañas la putrefacción, el crimen, la mentira, el abuso. Yo oí al presidente de los Estados Unidos, país líder de la tal democracia representativa, mentir como sólo mienten los seres más abyectos; oí a él y senadores, diputados, altos personajes y a la radio oficial de los Estados Unidos acusar a la revolución democrática del pueblo dominicano de criminal y salvaje; vi a la soldadesca norteamericana llegar a Santo Domino armada hasta los dientes para bombardear a la ciudad más vieja de América, para aniquilar el impulso creador de nuestro pueblo y para exterminar, como se hace con las fieras, a los luchadores democráticos dominicanos, vi a la República desamparada, engañada por los organismos internacionales y traicionada por la OEA; la vi atropellada por soldados latinoamericanos, enviados a nuestro país para justificar el crimen de los Estados Unidos, que había violado tratados hemisféricos y no querían ni podían quedarse solos ante la conciencia del mundo como autores de esa violación; he visto morir dominicanos día tras día desde el momento en que desembarcaron en el país los primeros infantes de marina del señor Trujijohnson hasta el momento que escribo estas líneas, ya a punto de terminar el año de 1969, a pocos meses de cumplirse los cinco de la intervención norteamericana. Así, la mentira y el crimen aplicados y desatados por la llamada democracia representativa yanqui en Santo Domingo no fueron el resultado de un error momentáneo, fueron y siguen siendo la obra sistemática de todos los días. ’’

Y prosigue diciendo Juan Bosch:

………..‘’La red de mentira con que los Estados Unidos tienen envuelto al mundo está destruyéndose rápidamente. En la América Latina la destruyó la invasión militar de Santo Domingo; en el resto del mundo la ha destruido la incalificable guerra de agresión a Viet Nam. Por otra parte, el ser humano busca instintivamente la verdad, y cuando da con ella siente la necesidad de transmitírsela a otros. Como a cualquiera persona, a mi me sucede eso,: pero ocurre además que tengo una responsabilidad ante el pueblo dominicano, la de ayudar a disipar las sombras de la mentira en que quieren sumirlo a fin de que vea claramente por donde va el camino hacia la libertad, la justicia social y el bienestar. Si al visitar Yugoeslava y Rumanía comprobé que las mentiras que se dijeron sobre la Revolución de abril eran iguales a las que se decían de esos dos países, ¿no era natural que me dijera a mí mismo que igual debía suceder en el caso de Corea del Norte, de China y de Viet Nam? ¿Y no era lógico, en consecuencia, que aceptara las invitaciones que se me hicieron para visitar esos países?

Aquí digo lo que vi sin la menor deformación, lo que digo es el resultado de mis observaciones, no es propaganda de partidos ni de gobiernos. Y lo escribo para servir al pueblo dominicano; para que éste conozca la verdad y juzgue por sí mismo, no a base de las mentiras que le sirven los que tienen interés- y ganan dinero al hacerlo- en mantenerlo confundido……… (Juan Bosch, Viaje a Los Antípodas, 1969, Págs39-40-41-45-46), tomado de la obra Viaje a los antípodas, 1era edición, Santo Domingo, 1978, Editora ‘’Alfa y Omega’’).

Este salto ideológico eminentemente antiimperialista y revolucionario, que se opera en Juan Bosch en el año de 1969, es el punto culminante de todo un proceso de desarrollo y profundización de su conciencia social y política, de su sensibilidad humana y social, de su generosidad y solidaridad, de su humanismo que lo caracterizan como persona hasta condensarse en el más alto grado de desarrollo como es consagrar la vida plenamente a la lucha revolucionaria a favor del pueblo y la transformación de la sociedad; proceso que venía gestándose en su mundo interior desde mucho antes, como consta en el siguiente testimonio cuando dice que: ’’En realidad, dos cosas han guiado mi vida de escritor y político, dos fuerzas, dos impulsos: uno es servirle a mi pueblo; ese ha sido permanente desde que tengo conciencia. Al principio, naturalmente, no me daba cuenta de que quería servirle al pueblo, sino a la gente humilde; lo que me interesaba era hacer algo en favor de una mujer pobre, de una vieja o de un niño…. me gustaba, cuando veía que una señora o un niño iba cruzar la calle, correr y agarrarlo de la mano para que cruzara la calle; sentía que tenía esa obligación con ese ser humano, aunque no lo conociera, y naturalmente, después, cuando fui teniendo conciencia de que los seres humanos como individuos son una cosa y como pueblo son otra, ya no tenía que dedicarle mi atención a un individuo , fuera vieja, fuera niño o fuera hombre sino al pueblo. El segundo impulso es hacer bien lo que estoy haciendo...……..’’ (Intervención acto de puesta de circulación en Moca del libro de Bruno Rosario Candelier titulado Juan Bosch: Un texto, un análisis, una entrevista 7 de Julio, 1979, Juan Bosch, Textos Culturales y Literarios, Pág. 183-4ta edición, 1999).

Testimonio que alecciona, que alerta, que orienta. Testimonio que evidencia la constante preocupación de Juan Bosch por su pueblo como servidor patriota. Testimonio que refleja su tenaz búsqueda del conocimiento, sin eludir el cuestionamiento, el auto-cuestionamiento, el sentido crítico y autocrítico de luchador incansable. Testimonio que recoge el ímpetu de sed de justicia de político honesto y consagrado hasta dar con la Verdad.

Si a sus sesenta años de edad se opera en Juan Bosch el salto ideológico definitivo que lo consagra como antiimperialista y revolucionario dando un giro de 180 grados en su convicción política en el año de 1969, 31 años antes es decir en el 1938 a sus 29 se opera el primer salto al descubrir a través de las enseñanzas de Eugenio María de Hostos la fuerza esencial y profunda que impulsa y mueve a un ser humano para dar sentido a la existencia y a la vida a través del Servicio a los demás. Esta influencia marcaría de forma inextinguible su quehacer político en su concepción y práctica, asumiéndolo como servicio y jamás como negocio.

Influencia y valoración que el propio Juan Bosch aquilata y reconoce al señalar que ‘’si mi vida llegara a ser tan importante que se justificara algún día escribir sobre ella, había que empezar diciendo: nació en la Vega, República dominicana, el 30 de Junio de l909 y volvió a nacer en San Juan de puerto Rico a principios de l938, cuando la lectura de los originales de Eugenio María de Hostos le permitió conocer qué fuerzas mueven, y cómo las mueven, el alma de un hombre consagrado al servicio de los demás’’.(tomado del libro Un Hombre Llamado Juan Bosch, Antonio Ocaña, Editora Alfa y Omega, Septiembre 1995).

Este Salto ideológico como ha quedado expresado, que se opera en Juan Bosch en el 1969 ya traía en sus raíces las palpitaciones y aspiraciones de la construcción de una genuina democracia según lo manifiesta Bosch cuando señala ‘’que el gobierno que presidí en 1963 fue un modelo democrático no conocido hasta entonces en nuestra patria. Durante ese gobierno se cumplieron todos los principios de la democracia y también se cumplió mi promesa de que mientras yo gobernara en la República Dominicana no perecería la libertad. ’’ Y sigue ampliando:

’La humildad fue una de las características de mi gestión. En abril de 1963 proclamaba desde el Palacio Nacional: cuando tomé posesión del cargo de presidente de la República lo hice en traje de calle, sin banda presidencial, sin honores militares, porque la democracia tiene que ser humilde’’. (Un hombre llamado Juan Bosch, Antonio Ocaña, Pág.350, Editora Alfa y Omega, Septiembre 1995).

La firmeza de su quehacer político, su lealtad, su compromiso, su voluntad inquebrantable, la decisión e intransigencia para combatir todo aquello que podría perjudicar a las mayorías, constituyen lecciones de vida, de dedicación, de disposición al estudio, de consagración, amor y fe en el pueblo, para todos los que hemos creído, creemos y creeremos en su pensamiento político sin vacilación.

Su ejemplo de vida austera, auténtica y sencilla de revolucionario señala el camino que todo patriota, que todo progresista y revolucionario debe recorrer para asumir el compromiso de la transformación desterrando de sí el egoísmo, la falta de solidaridad y fraternidad, el individualismo y oportunismo, el amiguismo y grupismo, así como la simulación, el engaño, y el autoengaño.

Valores y principios de coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace, de autenticidad y eficiencia, de moral y ética patriótica y revolucionaria, de hablar con el ejemplo, de humildad, de fidelidad y respeto al pueblo, de combate a la ambición, a la arrogancia, a la prepotencia, a la opulencia, a la ostentación, a la vanidad y la presunción descollan en el testimonio que el propio Bosch nos ofrece ahora como pautas para la acción y el compromiso cuando declara que : ‘’……………si lo que estoy haciendo es política, tengo que hacer eso bien hecho, tal como se debe hacer, no solamente desde el punto de vista de los métodos para hacer las cosas, sino también desde el punto de vista de la posición ideológica que un hombre debe adoptar en esta hora del mundo.

No me importa nada más. Para mí, los honores, los bienes reales, la nombradía, la gloria, nada de eso significa nada. Lo que significa, lo que tiene importancia para mí es servirle al pueblo haciendo bien lo que tengo que hacer……. (Intervención acto de puesta de circulación en Moca del libro de Bruno Rosario Candelier titulado Juan Bosch: Un texto, un análisis, una entrevista, 7 de Julio, 1979, Textos Culturales y Literarios, Pág. 183-184, 4ta edición, 1999)

¡Sus enseñanzas están ahí!

Erigidas en el corazón de la patria para interpretar y comprender el ayer. Para iluminar la práctica política del presente y despejar confusiones.

Al tomar en cuenta la distinción que hace Juan Bosch acerca de las peculiaridades de las revoluciones inglesas y norteamericanas consumadas en los siglos XV111 y X1X con las que se hacen en el siglo XX se percibe la silueta del camino de transformación que habrá de recorrerse en República Dominicana, y América Latina cuando nos precisa :

‘’…………Porque aquellas revoluciones inglesas y norteamericanas de los siglos XV111 y X1X fueron hechas por las masas de los pueblos de Inglaterra y los Estados unidos para entregarles el poder a las minorías capitalistas de sus respectivos países, y las revoluciones que se hacen ahora en el mundo tienen la finalidad de establecer en el poder a las masas, no a las minorías capitalistas. En el caso concreto de la República dominicana, la revolución se hará para desmantelar el frente oligárquico, que es el instrumento de que se valen los Estados Unidos para gobernar nuestro país a su antojo, y los señores embajadores norteamericanos pretenden hacerle creer al pueblo de Santo Domingo que la revolución es innecesaria, que en Norteamérica y en Inglaterra jamás hubo revoluciones; que los que tienen hambre deben esperar su oportunidad para comer, aunque haya que ir a servirles la comida al cementerio. Al tomar el poder, lo primero que harán las masas dominicanas y las de todos los países pobres del mundo-con los de la América Latina a la cabeza, desde luego- será tomar posesión de lo que es legítimamente suyo, de lo que se halla en su tierra y de lo que ha sido creado con el trabajo de sus hijos………’’ (Viaje a Los Antípodas, 1969, Págs.44-45, tomado de la obra Viaje a los antípodas, 1era edición, Santo Domingo, 1978, Editora ‘’Alfa y Omega’’).

Aunque las brumas del camino nublen los horizontes, la lección histórica desprendida del hallazgo de la Verdad y su autocrítica es clara, concreta y precisa.

El ejemplo de Juan Bosch como Antiimperialista y Revolucionario es la herencia que alimenta el presente y el perfil que debe enarbolarse hoy y mañana.

Su pensamiento político ha renacido en América Latina.

En cualquier país del mundo donde se luche por la liberación del pueblo,

En cualquier país del mundo donde los pueblos enfrenten y combatan agresiones, intervenciones y ocupaciones,

En cualquier país del mundo donde se ejerza la resistencia y se combata invasiones,

¡Ahí está Juan Bosch, como Antiimperialista y Revolucionario!

En cualquier país del mundo donde se luche por la preservación, profundización y consolidación de la revolución,

En cualquier país del mundo donde se luche por preservar las conquistas logradas por procesos revolucionarios,

¡Ahí está Juan Bosch, como Antiimperialista y Revolucionario!

En cualquier país del mundo que se abogue por la Paz, por el bienestar, por la justicia social, la igualdad, la solidaridad, la fraternidad, la unión, la cooperación,

En cualquier país del mundo donde haya que combatir la miseria, el hambre, el desempleo, el analfabetismo, la falta de vivienda digna, la falta de salud, la dependencia,

En cualquier país del mundo donde se combata para que sus mujeres, hombres, jóvenes y niños no tengan que suplir sus carencias con privaciones de lo fundamental para la vida,

¡Ahí está Juan Bosch, como Antiimperialista y Revolucionario!

En cualquier país del mundo donde se combata para que la sociedad no constituya un naufragio para sus mayorías,

En cualquier país del mundo donde se luche por la libertad, la felicidad, por la soberanía, la autodeterminación y el internacionalismo,

¡Ahí está Juan Bosch, como Antiimperialista y Revolucionario!

Los vientos antiimperialistas y revolucionarios, que hoy recorren las tierras latinoamericanas y de otras latitudes, son expresiones de la vigencia y validez del hallazgo de la Verdad cuando Juan Bosch decidió viajar al Sudeste Asiático y al Asia en el año de 1969 para buscarla y encontrarla.

Treinta y dos años después del hallazgo, es decir en el 2001, el comandante Hugo Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ’’se arrodilló ante la cama de Bosch, tomó su mano, la besó, se incorporó luego, irguió su pecho y exclamó, con el puño en alto’’:

’Don Juan, yo juro por Dios y por nuestros pueblos que esas ideas libertarias suyas no se perderán, no caerán en el vacío, que seguiré impulsándolas mientras me lo permita la vida’’…………………..

‘’ ¡Hasta luego, don Juan, Capitán de todos los tiempos!’’

(Extracto artículo de Odalis Roa, Vanguardia del Pueblo, Págs.8-9, viernes 16 de marzo del 2001, Santo Domingo, D. N. Rep. Dominicana.)

Un soldado del pueblo. Un hijo del pueblo. Un patriota. Un antiimperialista. Un revolucionario rescataba y enarbolaba las ideas liberadoras de Juan Bosch, esparciéndola como semillas en la tierra de América Latina, el Caribe y el Mundo.

¡Razón tenía Juan Bosch para ir al Sudeste Asiático y al Asia para buscar la Verdad con la satisfacción plena de haberla encontrado!